Ya han pasado casi 3 semanas desde que volví de Cairo.

Llegué con mucho trabajo, con la vibración al máximo y unas ganas inmensas de crear y compartir con mi audiencia todo lo que he aprendido en esta experiencia tan maravillosa que el Universo Divino me ha regalado.

Hoy quiero contarte cómo viví uno de los momentos más majestuosos de este viaje.

Así fue como nos enteramos de que nos esperaba una sorpresa muy especial.

Acabábamos de terminar un día de trabajo, en el que habíamos estado creando nuestros embudos de venta con Gina y el plan que íbamos a seguir, y sabíamos que nos esperaba una sorpresa, pero no podíamos imaginar ni su magnitud, ni el impacto que tendría en nosotras.

Nos reunimos en el lobby. Y allí Gina y Kendall nos dijeron que debíamos llevar ropa cómoda y nada de tacones (luego les contaré el chasco que me llevé con la ropa). Y nos dieron 15 minutos para cambiarnos.

Yo me puse unos leggins, una blusa, una americana y mis bailarinas, con las que pensé que iría supercómoda.

Cuando bajé, todas llevaban vestido, incluso Gina, pero bueno yo pensé que si íbamos a un restaurante o cualquier otro sitio en el que hubiera que sentarse en el piso, no tendría problema con ello.

Al momento en que ya estábamos todas, nos pusimos en marcha. Las 7 mujeres que estábamos participando en la formación de Gina, salimos en una camioneta Mercedes blindada, con seguridad y un chófer privado. Gina, Kendall y Glenn salieron en otro Mercedes también blindado.

Y es que en Cairo la seguridad que teníamos que llevar debía ser muy extrema.

La primera sorpresa con la que nos divertimos muchísimo.

Cuando vimos que llegábamos a las pirámides, pensamos que ya habíamos estado ahí hace una semana y no teníamos idea de cuál iba a ser la sorpresa.

Aunque lo cierto es que esta vez no tuvimos que hacer el camino andando, lo hicimos en la furgoneta blindada, como unas celebritis de Hollywood.

Al llegar a la primera pirámide nos hicieron bajar de la camioneta blindada y subimos a unos carros en los que íbamos por parejas. Fue muy divertido. Salimos todas rumbo a la segunda pirámide, seguidas de todos los hombres de seguridad (que jamás supe cuántos eran).

Cuando llegamos me di cuenta que teníamos un fotógrafo esperándonos y de que íbamos a tener una sesión de fotos muy especial.

De hecho así lo fue. Fue divertido, muy íntimo, pasamos un rato muy alegre y distendido, ya no hablábamos de negocios ni de espiritualidad… y aunque hacia unos días habíamos salido a navegar por el Nilo, esta experiencia fue diferente, más cercana y agradable.

Continuamos el camino e hicimos dos paradas para tomarnos fotos. Fue increíble, estábamos en medio del desierto… Mis bailarinas se llenaron de arena, hacía mucho calor y yo con una americana puesta.

En ese momento eché mucho de menos mi vestido de verano y me sentía mal vestida, pero nada iba a perturbar ese momento tan lindo que estaba compartiendo con mis compañeras.

Solo con las fotos, yo estaba muy feliz. Pero no tenía ni idea de lo que estaba por venir.

La segunda sorpresa que ninguna esperábamos.

La guía nos decía que por donde nosotras estábamos caminando no se podía transitar. Que solo podían acceder a ese lugar personas muy especiales.

Seguimos avanzando y justo enfrente de las pirámides, nos encontramos una tienda de campaña blanca que nos estaba esperando a nosotras.

Nos tenían preparadas bebidas servidas en copas, atracciones típicas, música, un dj y una mesa espectacular montada enfrente de las pirámides para ver el anochecer.

Yo estaba impresionada, muy agradecida y emocionada por todo lo que estaba viviendo. Era pura abundancia divina, de la que nos merecemos todas.

Pero ocurrió algo que me hizo llorar de gratitud y emoción.

El momento más emocionante que viví en Cairo.

El esposo de Gina, mi mentora, nos habló una por una, a cada una de las 7 mujeres que allí estábamos.

Nos habló sobre por qué estábamos allí, de lo que habíamos conseguido, de nuestros logros…

Y cuando llegó mi turno, y comenzó a hablarme de todo lo que yo había vivido, porque él conoce toda mi historia, y de lo que yo había conseguido, de mi merecimiento y de mi trabajo, sentí como si mi corazón se partiera en dos.

Mientras yo estaba ahí, viviendo esa experiencia tan maravillosa y mágica y celebrando mis logros, podía ser que mi mamá, sil, mi abuela, mi hermano, mi familia en general y la gente de mi país estuvieran sin luz, sin agua o haciendo la cola para comprar comida.

No me sentía culpable por ello, porque eso es una de las vibraciones más bajas que existe y yo trato que nada ni nadie me baje mi energía, pero me emocioné mucho.

Estaba enfrente de las pirámides de Egipto y con la conciencia tranquila porque siempre ayudo en lo que puedo y lo hago de corazón.

Fui la única que lloré a moco tendido cuando Glenn hablaba. Me he trabajado mucho mi merecimiento y sé que lo que he logrado ha sido gracias a mi trabajo, disciplina, honestidad invirtiendo tiempo, dinero y energía y trabajando mano a mano con mi mejor socio, Dios.

En ese momento sentía un profunda gratitud, que la manifesté enfrente de las pirámides apenas que terminamos la sesión de fotos.

Pensaba en mi hija, a quien hubiese querido tener ahí conmigo para que disfrutara de la grandeza que nos regala el Universo, en mi familia, en mi equipo inseparable de brujas Sil y Amaya, y en mis amadas clientas, a las que bendigo cada día, porque yo soy quien soy gracias a ellas.

Los sueños se cumplen, solo tienes que manifestarlos.

Hace 5 años manifesté que Gina fuera mi mentora con su mejor programa. Y aunque pasaban los años y no lo podía pagar, yo seguía manifestándolo.

La verdad es que llegar a ella no es fácil, pero ahí estaba yo, en Cairo y formando parte de su mejor programa, EMPRESS, y habiendo trabajado con ella durante días en mi crecimiento personal, espiritualidad y con un nuevo embudo de ventas listo para funcionar.

Los sueños se hacen realidad y me he preparado durante años para ser la mejor mentora de Marketing Espiritual de habla hispana.

Esa es mi misión de vida y solo puedo conseguirlo si me formo con los mejores. No para competir con nadie, sino para ser la mejor versión de mi misma.

Sin duda esa noche fue grandiosa. Tuvimos chef y servicio privado, muchísima comida (los egipcios comen demasiado), atracciones…

Cantamos, bailamos la macarena, el despacito… Creo que el Universo me lo envió en representación de todos los que llevo en mi corazón, para que no se me olvidara quién soy ni de dónde vengo.

Si tú también quieres tener éxito con tu negocio y vivir experiencias tan enriquecedoras como la que yo viví en Cairo, necesitas una mentora.

Puedo compartir contigo todo lo que aprendí con Gina y con todos los profesionales que me he formado.

Esa es mi misión y estoy comprometida al 100% con mis clientas. Si tú también lo estás con tu negocio y contigo misma, puedo ayudarte a crear o a hacer crecer tu negocio para que llegues a facturar las 5 cifras mensuales.

Pero yo no trabajo con todo el mundo. Si estás interesada en que sea tu mentora y en que te ayude a triunfar, a vivir en la abundancia y a tener la vida que sueñas, reserva tu llamada de descubrimiento y me pondré en contacto contigo.

En esa llamada podremos habar y tomar una decisión sobre nuestro trabajo juntas.

Te espero.

PD: Como coach y mentora de alto nivel trabajo con muchísimas mujeres en crear sus estrategias y hacerlas monetizar y estructurar sus negocios siempre desde su misión, con este Retreat junto a Gina en el cual adquirí nuevas estrategias del mercado americano, lo que he creado es la bomba! estoy segura que deseas facturar ya las 5 cifras….si es así toma mi llamada de descubrimiento ya mismo y hablemos de como te puedo ayudar.