El merecimiento va de la mano del arte de recibir.

Uno de los auto saboteadores más grandes, que no hace que la abundancia divina en forma de dinero entre a tu vida (recuerden el dinero es energía), es el NO MERECIMIENTO.

No, nos sentimos merecedoras de la abundancia divina, porque simplemente nuestras creencias nos arrebatan ese derecho, que nos pertenece de nacimiento.

Nos da vergüenza pedir ayuda, nos da vergüenza cobrar, no nos parece justo cobrar por nuestro trabajo, preferimos darle hasta lo último a los demás y quedarnos nosotras sin nada, no valoramos nuestro tiempo y lo perdemos haciendo cosas que no nos gustan, con gente que no nos interesa, solo porque no nos atrevemos a decir que NO.

Algo tan simple como que nos den la gracias por algo que hicimos por otros, o que nos digan que estamos guapas con esa americana, o lo que sea, no lo aceptamos con nuestra supuesta falsa humildad, y la verdad es que no nos abrimos a recibir ni siquiera un piropo tonto…. Ahí sale a relucir de inmediato el no merecimiento y decimos, no, si no me veo tan guapa, si estoy más bien más gorda, o cualquier cosa para no sentirnos merecedoras, es más podemos pensar hasta: ¡que mentirosa es esa persona, si estoy horrenda… yo lo he pensado y no me digas que tú no!

Nos da pena invertir dinero en nosotras mismas, no queremos ir a la peluquería para no gastar, nos creemos egoístas, malas madres-parejas, si hacemos algo para nosotras mismas, si trabajamos en nuestros sueños, si nos damos un gusto… simplemente no nos sentimos merecedoras de nada🥺 así sea algo tan normal como es el auto cuidado.

Nos creemos mejores personas (o bueno eso nos han hecho creer) que somos mejores y más buenos cuando vamos por la vida ocupándonos y queriendo hacer felices a los demás, mientras nosotras nos hundimos, en la más grande miseria.

Aprende a recibir las cosas pequeñas que te da la vida a diario, para que puedas recibir las grandes.

 

No nos sentimos merecedoras del amor, ni del dinero, ni siquiera nos sentimos merecedoras de sentirnos felices… ¿verdad?

  • ¿Te parece conocido eso que te estoy contando?
  • ¿Quizás te pasa que cuando te sientes muy feliz, de repente te asustas y tienes la extraña sensación de que algo malo va a pasar? ¿Verdad que te ha pasado?
  • ¿Puedes creer que vivimos en un mundo tan loco como en el que vivimos, donde sentirse bien es un peligro?

Todo eso es merecimiento.

En mi caso cuando regrese con este negocio de haber quebrado en el 2012, yo no me sentía merecedora de cobrar más de 50 euros por hora, a pesar de que tenía para ese entonces 22 años emprendiendo, más de dos décadas y no me sentía suficiente, venía cargando con el síndrome de la impostora y el fracaso que había vivido no me dejaba sentirme merecedora de nada y no estaba abierta a nada, inclusive a nadie que me ayudara. Por qué aprender a recibir ayuda es parte del mereciendo.

Por muy poco tiempo tuve ese afán, de que lo tenía que hacer yo todo sola, de ser autodidacta y de que no necesitaba a nadie, debo decir que en ese periodo me sentía muy miserable y bastante sola.

Las cosas comenzaron a prosperar cuando comencé a abrirme al merecimiento, y a abrirme cuando comencé a pedir ayuda, aunque para mí como mujer autosuficiente y supuestamente empoderada, no fue fácil pedir ayuda en forma de dinero, desde ese momento hasta ahora cambio todo. ¿No fue un proceso rápido, pero puedo decir que lo he logrado… aun facturando se pueden creer que yo hasta diciembre del 2018 no me compre ningún nuevo abrigo de invierno? No quería gastar en mí misma 250 euros en un buen abrigo, y andaba bien vestida con un abrigo que me había costado 60 euros como en el 2011, porque todos mis abrigos caros ya no me quedaban. No me sentía merecedora y lo estaba haciendo sin darme cuenta y miren que me he trabajado el merecimiento muchísimo, pero mi subconsciente tiene el programa del no merecimiento muy grabado.

Ayer me comentaba una clienta quien también se ha trabajado mucho su merecimiento, justamente porque ya después de un año trabajando conmigo, ya reconocen cuando otras emprendedoras y ellas mismas están en el no merecimiento y me comento en nuestro grupo privado, ¿Marielys por qué no haces un curso del merecimiento? Eso me puso a pensar y la verdad que con mi apretada agenda y mis viajes no tengo espacio para dar un curso de merecimiento y por eso estoy escribiendo este texto.

Cuando te permites lo que mereces atraes lo que necesitas

Muchas veces hablo con mujeres muy inteligentes, profesionales, muy formadas, pero con un no merecimiento muy claro, que usan todas las excusas para auto sabotearse su abundancia divida. Se inventan a ellas mismas, metidas y sumergidas en el ego y el miedo de que no pueden trabajar en su sueño emprendedor por que sus hijos, porque no tienen tiempo, porque no tienen dinero, porque el marido no las deja y pare usted de contar todas las excusas que se cuentan a sí mismas. Y si, lo digo que a sí misma, porque yo como una mujer que vivió y vive constantemente tratándose el no merecimiento lo reconozco inmediatamente, supongo (aunque no me gusta suponer) que es algo así como alguien que ha sufrido alguna adición y reconoce inmediatamente a otro que también fue adicto.

Ahora hablando más concretamente, cuando no te sientes merecedora como emprendedora no te gusta cobrar por tu trabajo, sin embargo, sabes que necesitas dinero para poder pagar tus cuentas-deudas y vives en incongruencia- incoherencia total, algo que es fatal cuando quieres ganar dinero y que si no lo cambias seguirás caminados en círculos, como si estuvieras perdida, lo único que vas a conseguir es sentirte frustrada,  porque la energía del dinero solo llega a ti cuando te sientes merecedora y te abres a recibirla.

El dinero llega donde hay un propósito y el propósito también es cuidar de ti misma, para poder ayudar y cuidar a la humanidad. No puedes ayudar ni salvar a nadie, antes de ayudarte y salvarte a ti misma.

No puedes querer más a nadie de lo que te quieres a ti misma, aunque pienses que sí. Ni siquiera puedes amar más a tus hijos, que lo que te amas a ti, porque los hijos aprenden de tu ejemplo y si tú no te amas a ti misma, ellos aprenden que no tienen que amarse a sí mismos. Y la lista continua.

Cuando estuve buscando sobre el recibimiento en Google no encontré muchos tips en español, por eso aquí te voy a dejar un par de tips que yo misma he practicado por años, de cómo te puedes trabajar el merecimiento:

Tips para trabajar el merecimiento

  1. Ámate por sobre todas las cosas, cuídate mucho, acéptate como tú eres desde el amor infinito.
  2. Practica afirmaciones positivas (enlace hacia mis afirmaciones que están en leadpages)
  3. Hazte un détox de pensamientos negativos.
  4. Deja de asumir, porque lo único que sabes es que tú no sabes nada. No puedes pensar por nadie.
  5. Haz una lista de todas las cosas que te gustaría hacer y las razones de por qué no las haces, y busca soluciones para que si las puedas realizar.
  6. Consiéntete, cocina lo que te gusta comer.
  7. Practica el auto cuidado.
  8. Aprende a decir que no.
  9. Date tus gustos.
  10. Trabaja en tus sueños y no lo sueltes por nadie.
  11. Deja de usar a tus hijos como excusas, si no haces algo es porque tú no quieres, no porque tus hijos están pequeños. No los cargues de responsabilidades y culpas que no son de ellos, asume la responsabilidad por tus decisiones.
  12. Respeta y valora tu tiempo.
  13. Practica la visualización, imagínate la vida que deseas tener. Ejemplo: trabajo, familia, espiritualidad, salud, vida social, etc.
  14. No te enfoques en lo que no tienes, ni te compares con los demás, cada uno con lo suyo y siéntete especial, así como eres tú.
  15. Celebra tus éxitos, así sean muy pequeños.

Recuerda que eres merecedora de todo lo bueno, del amor, que eres abundancia divina, que la abundancia te pertenece por ley universal. La vida tiene algo maravilloso preparado para ti que eres única.

Ábrete a recibir todo lo que el universo tiene para ti cada día. Respira.

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Con amor,

Marielys